Ribera del Guadalquivir

Ribera del Guadalquivir

  • Río Guadalquivir

La ribera del río Guadalquivir, a su paso por Villa del Río, constituye un amplio mosaico de flora típica ribereña. El amplio meandro, propio del tramo medio, diferencia claramente ambas márgenes u orillas. La margen derecha se caracteriza por un desnivel poco acusado, predominando las zonas de encharcamiento o inundación temporal donde prolifera la vegetación parcialmente sumergida.

Estos cinturones de eneas, carrizos y juncos resultan importantes para el desarrollo de los pequeños alevines que, frágiles y mal dotados para la natación en aguas libres, buscan cobijo entre las praderas acuáticas para defenderse de los múltiples depredadores que les acechan incansablemente

La presencia de agua durante todo el año favorece el desarrollo de una abundante vegetación de ribera, de vital importancia para la biodiversidad. Este rico ecosistema lineal mantiene todavía, en algunos lugares privilegiados, las condiciones necesarias para que proliferen especies que, en un principio, no están estrechamente ligadas a este biotopo.

La importancia del río y su ribera no radica exclusivamente en lo ecológico. Este ecosistema, en óptimo estado de conservación, previene las riadas, depura las aguas, posibilita recursos con repercusión  económica como la caza, la pesca, los pastos, los frutos, las setas...; y, además, permite nuestro esparcimiento y disfrute, así como el desarrollo de múltiples actividades educativas  y científicas.

Sin embargo, hay que reconocer que el estado de conservación del río Guadalquivir deja mucho que desear. Hoy en día son los embalses del curso alto los que regulan su caudal, se extraen toneladas de gravas de sus fondos, se destruyen los sotos y el bosque ribereño para la ubicación de cultivos y, por si fuera poco, es utilizado como vía de desagüe o, lo que es lo mismo, como cloaca.

Esperamos que el conocimiento de los valores de la ribera sea el primer paso para comprender su importancia y conservar ese legado, tan cercano a nuestro pueblo, para las generaciones venideras. No olvidemos que las aguas de un río son el reflejo de la sociedad a la que circundan.